Entradas

El cementerio del Cerro

Imagen
Encontré esta foto en un blog de viajeros. Fue como si no la hubieran tomado con una cámara, como si la hubieran extraído desde detrás de mis ojos, de las imágenes que guardo desde que tengo memoria. Para llegar al nicho de mi familia hay que ingresar al cementerio del Cerro por la entrada que se encamina a la capilla, rodearla, y si uno quiere puede seguir por los senderos marcados o caminar sobre la tierra, entre los panteones. Ese camino me gustaba hacer a mí, para cortar camino y mirar esos lugares con mármol y rejas e inscripciones en letras de bronce, cuando era muy, muy pequeña, y el lugar todavía no me significaba una provocación al miedo. Lo que se ve en esta foto, es lo que mis ojos reconocen como un camino trillado desde el comienzo de mi vida. En el nicho familiar estaba, antes que nadie, mi abuela materna, a quien no conocí. Ella fue quien hizo a mi abuelo ahorrar para comprarlo, porque decía que en la Europa rural que ella conocía, la Lituania de principios de siglo XX, a...

De alondras y ruiseñores 5

Imagen
Julieta por Manara. Estación de trenes de Verona (Si te interesa y recién te enganchás, buscá los capítulos anteriores en la etiqueta "De alondras y ruiseñores" y leé desde el de más abajo... Bienvenid@!) Ana insertó el disquete en su computadora y se sentó frente a la pantalla, ya vistiendo su piyama. Había tenido un día cansador, y ya era tarde, pero la curiosidad que le había provocado la introducción, que ya había leído robándole minutos al ordenador del laboratorio, no le permitió irse a dormir sin intentar avanzar un par de páginas más, desentrañando el misterio que albergaba el corazón de ese librito que había ocupado buena parte de las últimas preocupaciones en la vida de su madre. D ebe admitirse que la leyenda tradicionalmente conocida es relativamente cierta. En realidad, la historia verdadera sería algo así como una conjunción de todas las versiones. El lector podría hacer el ejercicio de leerlas todas. Después de familiarizarse con algunas, ver...

Mi hijo y sus conclusiones de lo que yo le cuento...

Imagen
Cuando tenía ocho años, mi hijo Emiliano tuvo que escribir para la escuela una redacción sobre sus ancestros. Esto fue lo que escribió, después de preguntarme anécdotas y con mi ayuda para expresarse más claramente. ¡Lo encontré hoy después de años perdido en un cajón! Es divertidísimo, y lo comparto. "Los inmigrantes" de Rodolfo Campodónico Hace muchos años cuando en Europa no había trabajo mis bisabuelos vinieron de Polonia a Uruguay en barco. Les llevaba como un mes llegar. Venían en muchos barcos y no todos juntos. Venían unos un mes y otros otro mes. Los que venían primero iban aprendiendo el idioma español despacio. Porque ellos hablaban polaco y no entendían nuestro idioma. Eran tan despistados que mi bisabuelo una vez cuando se estaba quedando en el Hotel de los Inmigrantes en la Ciudad Vieja salió a caminar y encontró una barraca y por señas preguntó si le podían dar trabajo y le dijeron que sí que viniera mañana. Al otro día fue muy contento a trabajar pero ...

Fragmento de A su imagen y semejanza

Imagen
Les dejo un fragmento de mi novela sobre la vida de travestis uruguayas. Esta es una historia conmovedora pero que no está entre las favoritas de la novela porque no "husmea" en las particularidades de ser travesti, sino en algo que todos los seres humanos compartimos en mayor o menor medida: la ternura y la quimera de tener una vida diferente. Había sido una primavera fría y lluviosa la de 1987, y Aurora –que ya era “ella” por completo– iba a trabajar al parque, como desde hacía años y como aún lo hace. Ese día las nubes negras colgaban peligrosamente sobre el lago, como si un viento fuerte pudiera desenganchar las piolas invisibles y derribar la tormenta que se aguantaba como de milagro. Faltaba poco para oscurecer, y desde un desagüe al borde del lago le llegó el vagido débil de un gato. No supo por qué se acercó; nunca le habían llamado la atención los gatos. Sus ojos en la semioscuridad se habían preparado para encontrarse con dos ojitos amarillos, una boca abierta co...

¿CUTCSA O AMDET?

Imagen
Hoy la asociación libre me llevó a cualquier recoveco de mi mente. Y miren dónde terminé. Para empezar, en el cuento que viene más abajo, que protagonizó un amigo muy querido de mi madre, Alfredo Stanevicius, que ya no está entre nosotros y que debería ser recordado por tantas cosas pero yo siempre lo recuerdo por esta anécdota. Por otra parte, me vino una nostalgia terrible por los troles... ¿Se acuerdan de que existían? ¡Sí, existieron! Y su empresa característica fue AMDET. Tan parte de nuestra vida eran que en el liceo se corría un chiste, que muchos de ustedes conocerán, que preguntaba: '¿Qué significa la sigla AMDET? "Artigas Murió Desesperado Esperando El Trole" '. No me lo puedo olvidar. Y arranca sonrisas, no me lo pueden negar... Bueno, aquí viene la anécdota del querido amigo de mi madre, que también fue mi dentista...Freddy (Alfredo Stanevicius) y mi madre se conocían desde la niñez, en que bailaban danzas típicas lituanas en el club de la referida colect...

Golondrinas sin retorno (intermedio 1)

Imagen
Para ayudar en esta reconstrucción de mi propia historia estoy recurriendo a personas que pueden haber conocido de una manera u otra a mis abuelos. Mi madrina era alguien muy importante en esta tarea, porque era hija del hermano de mi abuela. Ya hablé de ella en una de las entradas de las golondrinas. Fue un día en que me dispuse a llamarla para averiguar, si era posible, la dirección de mi abuela en Zabiele, para pasársela a la muchacha polaca que vive en Canadá cuya abuela aún sigue viviendo en Zabiele. Esas vueltas de la vida... Esa tarde no encontré a mi madrina en su casa, porque estaba internada, con líquido en los pulmones. Era el comienzo del fin. Nunca más hablé con ella. No teníamos una relación fluida, yo sólo la veía en algún funeral de conocidos, poquísimas veces al año. El último funeral en el que la vi fue en el de ella misma, hace aproximadamente un mes. Se murió mi madrina... Y con ella los últimos datos más verosímiles sobre la vida de la familia de mi a...

Los sitios que ya no están: otro tipo de fantasmas

Imagen
Me obsesiona cuando me entero de que un sitio que fue importante en mi vida ya  no existe. Parece algo trivial, pero si lo pensamos, es una noción fuerte. ¿Cuándo es la "última vez" que pisamos un lugar muy querido? Casi nunca lo sabemos, y cuando miramos hacia atrás en el tiempo decimos "pensar que ése fue el último día que estuve ahí". Estoy segura de que mis abuelos lo supieron. Cuando dijeron adiós en su pueblo de Polonia, a la madre temblorosa y al padre que se sacudía la tierra de las manos para darle un abrazo y desearle que en la América tuvieran una vida mejor que la que ellos podían brindarle ahí, estoy segura de que mientras el carro tirado por caballos se alejaba, con ellos sentados incómodamente sobre la madera opaca y manchada de lluvias, nevadas y soles interminables, junto al baúl con todas sus pertenencias, seguro que miraron hacia atrás hasta que las casitas dejaron de verse, hasta que los últimos árboles lejanos del bosque donde solían esconderse ...

De alondras y ruiseñores 4

Imagen
(Busca los capítulos anteriores en las etiquetas) Ni siquiera un cartel indicando su nombre figuraba en la fachada del edificio de la imprenta. Una puerta vieja, despintada, con vidrios opacos para evitar las miradas desde la calle, y un portero eléctrico de modelo antiguo era lo único que daba la bienvenida al visitante. -¿Si...? – se oyó una voz metálica por las ranuras del aparato. Ana no sabía cómo presentarse. -Vengo... por un presupuesto. Se oyó la chicharra de la cerradura liberada. Adentro, la imprenta era aun más impersonal. Un hall enorme la recibía donde no había espacio para cómodos huéspedes, sino que, por el contrario, la marcha del visitante era entorpecida por montañas de publicaciones, afiches, librillos, folletos apilados en toda la superficie del suelo. Cuando terminó de franquear los obstáculos, como recorriendo un intrincado sendero entre difíciles pastizales, pudo al fin alzar la vista y encontrarse con el hombre que la esperaba, sonriente, en la primera puerta ...

Un ciber cuento de los años 90

Imagen
¿Recuerdan a Sandra Bullock en "The Net"? Algo parecido.   Quienes transitaron la década de los 90 sexualmente activos y sin pareja, entenderán perfectamente este relato. Una voz de mujer nos llega desde una prehistoria del msn y el facebook, tiempo en que suceden cosas casi incomprensibles hoy. ¡Para bien o para mal! Pero las ansias de amor de los tantos y tantos que se buscan y no se encuentran en el mundo cada vez más vacío que habitamos, siguen siendo las mismas...   U na de esas noches de soledad, yo escribía otra carta sentada frente a la computadora.   La habían actualizado recientemente, y yo sabía que estaba pronta para algo que se llamaba "chat" en Internet, que era el típico vicio adolescente. Quise probarlo.   La computadora, igualmente, seguía siendo un modelo de varios meses, y no respondía con la rapidez que mi ansiedad me revolvía el estómago, así que presioné el ícono de "reducir", y me entregué de lleno a la carta. Al cabo de m...