De alondras y ruiseñores 5
Julieta por Manara. Estación de trenes de Verona
(Si te interesa y recién te enganchás, buscá los capítulos anteriores en la etiqueta "De alondras y ruiseñores" y leé desde el de más abajo... Bienvenid@!) Ana insertó el disquete en su computadora y se sentó frente a la pantalla, ya vistiendo su piyama. Había tenido un día cansador, y ya era tarde, pero la curiosidad que le había provocado la introducción, que ya había leído robándole minutos al ordenador del laboratorio, no le permitió irse a dormir sin intentar avanzar un par de páginas más, desentrañando el misterio que albergaba el corazón de ese librito que había ocupado buena parte de las últimas preocupaciones en la vida de su madre.
D
ebe admitirse que la leyenda tradicionalmente conocida es relativamente cierta. En realidad, la historia verdadera sería algo así como una conjunción de todas las versiones. El lector podría hacer el ejercicio de leerlas todas. Después de familiarizarse con algunas, ver...