Sobre el andrógino, la homosexualidad o, simplemente, nuestra condición de seres sexuados
Comienzo transcribiéndoles el siguiente cuento que forma parte de A su imagen y semejanza, para que puedan seguirme en mis reflexiones siguientes. Cuando su cuerpo despertó a la carnalidad, Karin, en ese entonces Alejandro, todavía vivía en el barrio popularmente llamado de los “Cuernos de Batlle”. Era el segundo de tres hermanos varones y, si bien sus padres los habían criado de la misma manera, Alejandro salió diferente. Siempre le había gustado jugar con las nenas, robarle los visos a la madre y vestirse de princesa. Cuando iba con los hermanos al campito frente a la casona donde hoy está el Edificio Libertad, que en ese entonces era un inmenso conventillo, todos los chiquilines del barrio jugaban al fútbol, pero Alejandro sólo quería hacer de hinchada y mirar desde afuera. Los amigos de sus hermanos eran pibes bien de barrio, de esos que en las tardes de verano se sientan sin propósito en el murito de un vecino y ha...