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Fragmento de A su imagen y semejanza

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Les dejo un fragmento de mi novela sobre la vida de travestis uruguayas. Esta es una historia conmovedora pero que no está entre las favoritas de la novela porque no "husmea" en las particularidades de ser travesti, sino en algo que todos los seres humanos compartimos en mayor o menor medida: la ternura y la quimera de tener una vida diferente. Había sido una primavera fría y lluviosa la de 1987, y Aurora –que ya era “ella” por completo– iba a trabajar al parque, como desde hacía años y como aún lo hace. Ese día las nubes negras colgaban peligrosamente sobre el lago, como si un viento fuerte pudiera desenganchar las piolas invisibles y derribar la tormenta que se aguantaba como de milagro. Faltaba poco para oscurecer, y desde un desagüe al borde del lago le llegó el vagido débil de un gato. No supo por qué se acercó; nunca le habían llamado la atención los gatos. Sus ojos en la semioscuridad se habían preparado para encontrarse con dos ojitos amarillos, una boca abierta co...

Sobre el andrógino, la homosexualidad o, simplemente, nuestra condición de seres sexuados

Comienzo transcribiéndoles el siguiente cuento que forma parte de A su imagen y semejanza, para que puedan seguirme en mis reflexiones siguientes. Cuando su cuerpo despertó a la carnalidad, Karin, en ese entonces Alejandro, todavía vivía en el barrio popularmente llamado de los “Cuernos de Batlle”. Era el segundo de tres hermanos varones y, si bien sus padres los habían criado de la misma manera, Alejandro salió diferente. Siempre le había gustado jugar con las nenas, robarle los visos a la madre y vestirse de princesa. Cuando iba con los hermanos al campito frente a la casona donde hoy está el Edificio Libertad, que en ese entonces era un inmenso conventillo, todos los chiquilines del barrio jugaban al fútbol, pero Alejandro sólo quería hacer de hinchada y mirar desde afuera. Los amigos de sus hermanos eran pibes bien de barrio, de esos que en las tardes de verano se sientan sin propósito en el murito de un vecino y ha...

Fragmento de A su imagen y semejanza

Este es uno de mis fragmentos favoritos. Ojalá lo disfruten... Ya estaba ahí. La luz blanca lo enceguecía, dándole de lleno en la cara, y oía, aunque no podía verlos, las voces de los cientos de espectadores que se iban apagando una a una, intrigados por su presencia, que en ese momento –¡ay!– ojalá no llamara tanto la atención. Dio un paso más; la plataforma roja de madera, enorme, hizo cloc sobre el escenario, retumbando en el silencio que cada vez se hacía más profundo. No sabiendo qué hacer, con timidez se acarició una manga; sus dedos resbalaron sobre la piel de conejo blanca de la chaqueta y de pronto, sin avisar, la música comenzó a sonar, estridente, ahogando el último eco del grito de su hermana, que desde alguna parte dijo: “¡Buena, Ángel!”. Pero no se escuchó nada más. Sólo la música y el retumbar de los tacones que nadie más que él podía oír, mientras marcaba con sus piernas, de aquí para allá, el ritmo dis...

Mucha sed y poca agua...

¡Tengo lectores! Gracias a facebook... Y a los lectores... ;-) Entonces hoy voy a seguir con la cocina de una escritora de best seller que se quedó por el camino... Un día fui al programa de televisión La sed y el agua , Canal 5, con la conocida (en Uruguay nos conocemos todos, no?) conductora Raquel Daruech. Otro de mis minutos de fama. ¡Qué emoción! Todo empezaba muy bien. La novela había salido de la imprenta y se estaba distribuyendo, pero todavía no se había presentado oficialmente, y Graciela, la editora, le había llevado un ejemplar a la Daruech, cruzando los dedos para que lo leyera y nos llamara. Pues bien, ¡lo hizo! Graciela me llamó con una voz luminosa: "Nos invitan de La sed y el agua, a la Daruech le gustó, y quieren que vayas vos, con Krisse y Gloria, y Fernando Frontán. ¡Qué momento!". Sí, se preguntarán, ¿pero la editora no se dirige con tono de voz superado, comunicándome las entrevistas en la tele como si yo fuera una estrella y ella como la empresaria má...

Fragmento de A su imagen y semejanza

Nunca había visto a uno de cerca. Cuando volvía a casa cada noche en el 185, los observaba avanzando ostentosamente sobre los autos que doblaban desde Bulevar Artigas, enlenteciendo la marcha para mirarlos, con sus formas sinuosas y sus atuendos escandalosos. Yo viajaba a Paso Molino desde mi trabajo en un instituto de inglés, cerca del Edificio Libertad, y venía tan cansado que los miraba pero no pensaba nada, absolutamente nada. Eran, simplemente, parte del paisaje. Cuando tenía nueve años, supe de boca de mi primo que esas mujeres –despampanantes, con ese desenvolvimiento, esa altura y esos cuerpos incitantes– eran hombres. Él vivía por Brazo Oriental, me llevaba diez años, y cuando una nochecita lo acompañé al puesto de verduras porque a la tía se le había antojado hacer una ensalada, me quedé mirando a uno de esos seres que se ocultaba a la sombra de una palmera. En la oscuridad, se insinuaban un par de piernas...

De tapas

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Esta es la tapa de A su imagen y semejanza . Si sos uruguayo, tal vez ya la viste en algún sitio. Fue una tapa que recibió todo tipo de críticas, dentro de mi mundo más íntimo, obvio, porque como ya dije, no estuvo en boca de muchos medios. La elección estuvo a cargo de Graciela Pujol, la editora de Dobleclic . Estuvimos pensando en una tapa todo el tiempo mientras nos reuníamos para discutir las correcciones de estilo. No estaba en mi horizonte imaginable la posibilidad de que mi amigo Nelson Balbela , el artista que vive en Los Angeles, estuviera a cargo de ella. Hacía años que le había perdido la pista y, si estaba vivo o muerto, yo lo ignoraba. El le había cedido a mi marido una pintura para la tapa de su primer libro de filosofía, Igualdad y justicia,  que quedó muy linda: Es un ser andrógino, que blande dos serpientes, una en cada mano. Representa la misma ambigüedad y dificultad del título del libro, ¿cómo acompasar la igualdad y la justicia, si no somos todos iguales? (est...

Primera entrada del blog: un acontecimiento... para mí, claro

Ayer leí sobre Amanda Hocking, la muchacha estadounidense que quería ser escritora a toda costa y lo logró por medio de la red. Es decir, "ser escritora" se puede ser de cualquier manera, incluso escribiendo a escondidas en el sótano, pero lo que ella quería era salir a la luz, darse a conocer a sus potenciales lectores. Por medio de su blog y la nueva tecnología Kindle, que permite vender un libro electrónico a menos de 1 dólar, cumplió su sueño, vendiendo millones de ejemplares. Eso ocurrió en pocos meses y la liberó de trabajar en una oficina. Su oficina es su propia casa, y sus documentos brotan de su propia imaginación. Sueño cumplido. Un caso similar fue el de Julie Powell, quien abrió su blog para sentir que hacía algo con su vida, publicó durante un año su odisea con la ejecución doméstica de las recetas de Julia Child y finalmente escribió con esa materia prima una novela, que fue llevada al cine. Probablemente hayan visto u oído de la película "Julie & Juli...