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A su imagen y semejanza

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En forma inesperada, un profesor de inglés novato, por razones profesionales, se ve envuelto en el mundo sórdido y al mismo tiempo fascinante del travestismo. Con su mirada desprejuiciada y casi ingenua, se convierte en receptor y testigo de ese universo, adentrándose en las alegrías y pesares de esos seres ambiguos que se juegan para ser quienes son y encontrar su lugar en la sociedad. Esta novela, basada en personajes y hechos reales, es el producto de decenas de entrevistas que la autora realizó en la ciudad de Montevideo, Uruguay, entre 2002 y 2004. Su objetivo fue hacer una adaptación novelada de los testimonios de los protagonistas y reproducirlos preservando su tono coloquial y conmovedor. El mérito de la autora es haber logrado un sutil equilibrio entre una realidad poco conocida y la buena literatura. Más de una década después de su lanzamiento, la realidad de los colectivos LGBT en ese país se ha visto transformada positivamente en varios aspectos, lo que convierte a...

A las escondidas en el batallón

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Publicado por primera vez en Semanario Brecha , 7 de abril de 2016. Lo publico aquí nuevamente porque creo que el tema es relevante ahora mismo, y como en la prensa todo corre tan rápido, este relato ha quedado como un artículo del pasado. Ilustración del cuento "El soldadito de plomo" tomada de https://www.guiainfantil.com/articulos/ocio/cuentos-infantiles/el-soldadito-de-plomo-cuentos-para-ninos/ Tuve una infancia rara. Mi familia vivió al margen de la dictadura. Fue en esa época cuando mi padre hizo mucha plata con su pequeña fábrica de artículos sanitarios. No conocíamos a gente desaparecida ni presa. Del tema ni se hablaba. En el año 1977 nos mudamos del Cerro a nuestra nueva casa en las inmediaciones del Prado. Una casa hermosa de dos pisos y balaustres en el balcón. Al mes de haber llegado cumplí 9 años. Era feliz ahí porque en mi cuadra vivían varias niñas de mi edad. Yo era muy tímida, pero cuando lograba relacionarme en la intimidad, siempre generaba grande...

La boda

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Carmen Laffón - La novia Fue el 24 de febrero de 1968, exactamente diez meses y una semana antes de que yo abriera mis ojos por primera vez en este mundo. Todavía está el álbum de fotos en casa, todas monocromáticas, prendidas de las páginas de cartulina negra con esquineritos dorados. Ella parecía una princesa con su vestido blanco largo, sus guantes de seda y su diadema de piedritas brillantes, y le agregaba un cierto aire de solemne misterio un velo transparente de tul que la cubría desde la cabeza hasta el pecho. De casi todas las novias se dice que parecen princesas. Esta descripción no es nada original, y de nulo valor literario. Pero permítaseme hacerla porque se trataba de mi mamá, y todas las niñas en algún momento de la vida queremos decir que nuestra mamá era una princesa. No voy a privarme de ese gusto. En las fotos resalta mi abuelo Casimiro llevándola al altar, ya viejo (creo que siempre fue viejo, hasta su muerte veinte años después). Está también el resto de los p...

La vida es sueño IV

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System failure (o Se me cayó el sistema) La foto, en una de las innumerables caminatas por la campiña de Swansea, representa una mezcla entre la euforia y una especie de demencia causada por los hechos que trato de relatar  en este post... Me comprometí a escribir sobre retratos de personas, aventuras en lugares insólitos y aprendizajes académicos. Y no escribí nada. Cada día me decía a mí misma que hoy de noche sí tendría tiempo de, antes de acostarme, relajarme un rato y poner mis ideas en el teclado, pero nunca pude. Tal vez la explicación de las razones de los diferentes días sirva como un relato atrasado de lo prometido. Sobre todo, Sue, mi amiga inglesa. He compartido con ella horas y horas de mi vida. Me pregunto con qué otra persona he pasado exactamente quince días sin separarnos, ni día ni noche, más que algunas horas un solo día, y me cuesta pensar en alguien más que no sea un miembro de mi familia y exclusivamente en vacaciones. Porque si bien las personas más ...

La vida es sueño III

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Gente DOMINGO 18 DE MARZO. En un tren hacia Swansea. Hace cinco días que no escribo nada. Ha sido imposible. Miro las fotos y no puedo creer que haya pasado todo este tiempo sin haber podido sentarme a tomar un descanso, reflexionar y escribir algo sobre esto, y sin embargo tampoco puedo creer que todo lo que tengo para decir haya ocurrido verdaderamente en cinco días, y no en cinco meses.  Anastasia Me hice de una amiga rusa, Anastasia: entre todos los nombres posibles para una mujer rusa, yo conocí a la que tiene el nombre más obvio. Una joven de treinta años que trabaja en la Biblioteca nacional de Moscú dando talleres de Filosofía para niños. Inteligente y serena, me cayó bien desde que la vi por primera vez en el taller que dictó el miércoles sobre comunidad de indagación y arte abstracto, como parte de esta semana de intercambio sobre el mismo tema. Ella llegó de Moscú el martes de noche, menos de 12 horas antes de empezar su taller, que ya se había cancelado, p...

La vida es sueño II

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Miércoles 14 de marzo Cómo se hace para contar algo con la pasión del presente cuando ya han pasado dos días, y ya me he dicho para mis adentros “no te olvides de esto, por favor”, pero son tantas las veces que lo dije que no puedo recordar cuándo ni en referencia qué situación lo dije? Sé que hay muchísimas cosas para recordar y que ya he olvidado, porque 48 horas son demasiado poco para lo necesario, comer, dormir, y además para conversar y para pasear, y para tomar fotos y tratar de retener detalles, historias, anécdotas, imágenes y sonidos que no he percibido jamás antes. Como si se pretendiera que en una sola clase de 48 horas, en las que se le da al estudiante información sin parar, pudiera recordarlo todo. Es ciertamente imposible. Yo no lo exigiría de un estudiante, y por lo tanto voy a ser condescendiente conmigo misma, y tampoco me voy a culpar por ello. En realidad estoy demostrando ser muy buena alumna. Es la medianoche del martes 13 al miércoles 14 de marzo de 2018, est...

La vida es sueño I

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Ahora que tengo blog... En enero de 1999 hice uno de los viajes más inolvidables de mi vida. Tenía 30 años recién cumplidos, y era teacher de inglés desde los 18. Siempre había soñado con liderar a un grupo de alumnos en un viaje a Inglaterra. Se habían dado ciertas circunstancias, y organicé un grupito. Éramos Karina, Mariana, Florencia, Daniela, Carolina, Cecilia y Claudio, y los liderábamos Gustavo y yo. El más joven del grupo era Claudio, con apenas 15 años. Lo seguía Cecilia con 17, y los demás ya eran mayores de edad, pero apenas estrenaban esa nueva etapa de la vida. Los "adultos responsables" teníamos apenas 30 y 31 años. Éramos prácticamente un grupo de amigos.  Escribí por correo postal (!!!!) a diferentes colegios de Inglaterra para conocer precios y prestaciones, y después de recibir folletos satinados de todo tamaño y color, elegí el que era a la vez pintoresco y económico. Un colegio en un pueblo de Kent a orillas del Mar del Norte llamado Westgate-on-Sea. ...

Diario de Rio IV

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Historias viejas para entender historias nuevas. O "no puede ser verdad".  (escrito el jueves 12/10/2017; pasible de ser publicado recién hoy…) Praia de Icaraí, Niteroi El silencio de varios días en este diario se debió por una parte a las actividades académicas, sobre las que no siempre hay algo muy pintoresco que decir, y por otra parte a un viaje de toda la tarde del martes a Niteroi, del que sí hay mucho para contar, pero cuando los acontecimientos son conmovedores por demás es necesario que pase un tiempo para ser capaz de decir algo. Ahora, a mi regreso, desde el aeropuerto de Galeao, esperando mi vuelo con tiempo de sobra, puedo intentar recuperar ese recorrido. Niteroi es la antigua capital del estado de Rio de Janeiro, una pequeña ciudad de apenas medio millón de habitantes, cruzando la Bahía de Guanabara, que se comunica con Rio por un puente de varios kilómetros que atraviesa  la Bahía. ¿Qué íbamos a hacer a Niteroi? Es un relato aparte. Un relato que co...

Diario de Rio III

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La cabeza llena de historias Dona Marta Creo que no voy a llegar a subir hasta el Cristo Redentor. Íbamos a salir hoy temprano con Carmelia pero nos dio pereza; nos quedamos haciendo la sobremesa del desayuno, hablando del origen de las favelas -tan distintas de los cantegriles de Montevideo, ya que éstas comenzaron con los primeros esclavos liberados, y en nuestro caso nunca sucedió eso... por el contrario, nuestro caso es más vergonzoso, porque lo que fue una vez una sociedad bastante equitativa fue expulsando poco a poco a nuestros propios iguales...-; sobre el drama de esas ciudades dentro de la ciudad, donde las familias pobres están a la merced de los traficantes, la policía y los paramilitares, sin saber a quién temer más; sobre el traficante Marcinho VP, que fue asesinado en la cárcel, su cuerpo sepultado bajo sus propios libros, con un mensaje: "Ahora ya no va a leer más"; sobre la comunidad de Dona Marta, famosa por sus casitas de colores... y se nos fue la h...

Diario de Rio II

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Pequeños relatos cotidianos El enamorado y el real En una florería donde elegíamos un ramo para la profesora Eliana, que nos invitó a cenar a su casa, entró intempestivamente un estudiante preguntando, como si en esa pregunta se le fuera la vida, si tenían alguna flor que costara como máximo 4 reales. El vendedor le dijo que no, que la más barata costaba 5 reales. El muchacho contó sus monedas muy decepcionado, pero el vendedor le dio las espalda. Carmelia no había llevado la billetera. Me preguntó si yo tenía monedas. Se las di todas. Yo  no las reconozco sin dificultad. No llegaban a un real, pero se aproximaban. Cuando el vendedor entendió que nosotras íbamos efectivamente a darle el dinero, tal vez caló en él la vergüenza, porque le aceptó los 4 reales y le dijo que eligiera una única flor de un grupo. No llegué a ver qué agarró, pero me quedó en la cara la brisa de la puerta que se abrió y cerró a toda velocidad, con la partida del estudiante. Nunca sabremos quién era la...

Diario de Rio 1

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Hay que construir este diario, sea como sea Ya hace 36 horas que estoy en Rio de Janeiro con mi amiga Carmelia. Mientras planificábamos este viaje por Whatsapp, nos dijimos que íbamos a abrir un nuevo blog con el título "Diario de Rio", donde escribiríamos, ella en portugués y yo en español, nuestras impresiones paralelas. Las dos somos escritoras, una brasileña y la otra uruguaya respectivamente, así que el proyecto sonaba de lo más atractivo... (sí, sí, para nosotras) Algo pudimos hacer, mientras no habíamos llegado a destino. Cada una escribió por su lado, y nos lo enviamos mutuamente. Pero al encontrarnos cara a cara, la vorágine de las charlas y los paseos y la planificación de la vida cotidiana se ha llevado todo el tiempo. Apenas podemos escribir. Abrir un nuevo blog, ponernos de acuerdo en las imágenes, colores, y demás, hacen que esta tarea no termine nunca. En realidad, que no comience nunca.  Ahora, medianoche del viernes, Carme ya duerme. No le pude p...

Réquiem para una osadía

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26/10/2016. Mawi Gómez fotografía Llegué al barrio de los “cuernos de Batlle”, del que Krisse se acaba de marchar, en 1977, poco antes de cumplir los nueve años. Ella me llevaba sólo tres, pero a esas edades la diferencia parece muy grande. Vivíamos, tanto en ese entonces como hoy (que ambas volvimos después de que la vida girara a su propio antojo), a sólo dos cuadras de distancia. Pero cuando uno es pequeño, su radio social se restringe a la propia manzana. Es recién en la adolescencia que uno comienza a aventurarse por su cuenta alguna calle más lejos, tal como los documentales muestran a los cachorros que se alejan de la madriguera para explorar. Krisse llegó a esa etapa, pues, tres años antes que yo. Mi mejor amiga era Fernanda, que vivía casa por medio de la mía. Ella sigue estando en mi núcleo más cercano; es increíble qué cortos son al fin y al cabo los trayectos que podemos llegar a recorrer los humanos durante nuestras increíbles vidas. Los cachorros de los documentales ...

Encuentros imposibles (y que, sin embargo, sucedieron)

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Algunos de ustedes saben que estoy escribiendo sobre mis ancestros, y sobre mi búsqueda, esa misma búsqueda que me permite escribir sobre ellos.  Esta es la historia de un encuentro que sucedió en febrero de 2013, en que estuve 1 día en el pueblo donde nacieron mis abuelos en Polonia, llamado Zabiele. "Magoya", a quien se hace referencia, no es ningún personaje tanguero. Se trata de mi prima Malgorzata (Margarita en polaco) que me hizo de guía e intérprete durante ese día que marcó un antes y después en mi vida. Le llamo así porque su diminutivo en polaco suena algo así como "Maugoya"; me reí la primera vez que lo dije en casa, todos dijeron "Magoya!" y le quedó, entre nosotros, aunque ella lo sepa pero no entienda jamás. Tendría que nacer de nuevo en el Río de la Plata para entender lo que el apodo que le dimos significa.  Aquí va el relato. Comenzando con una foto del descampado paisaje con el que mis abuelos crecieron, y que para mí fue tan exótico...