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Mostrando entradas de mayo, 2018

Obligado y Charrúa IX

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Réquiem tardío Nuestro apartamento siempre estuvo de reformas, salvo cortos períodos de paz, durante los quince años que lo habitamos. Estuvo signado por la presencia de albañiles desde la primera vez en que Gustavo me llevó a conocerlo, en que lo vi hecho escombros; creo que ese estado era un presagio de lo que sería su marca por el resto de nuestra historia allí.
A los primeros albañiles no los conocí. Eran los que iban y venían con la misma periodicidad de los ahorros de Gustavo, antes de habitarlo e incluso después, cuando ya vivían allí Charly y Maluco.
Después llegó Fernando, el albañil jovencito. Era amigo de Maluco y juntos tenían una banda. Maluco tocaba la batería, que tenía instalada ahí arriba, en el altillito de cal descascarada y colchón en el piso, y Fernando venía a ensayar con su guitarra. Al parecer se encerraban horas ahí arriba, pero yo apenas fui ocasional testigo. La primera vez en que recuerdo haberlo visto fue sentado en lo alto de la escalera del altillo. Ten…

Obligado y Charrúa VIII

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Juego de niños Nuestro apartamento 3 vuelve a mis sueños constantemente. A veces me veo caminando a lo largo del corredor, sabiendo que han pasado varios años, constatando que allí se hicieron grandes reformas impensables, como la instalación de ascensores para subir a los altillos, que se encuentran de pronto a una altura absurda, o la plantación de árboles frutales. Otras veces me sueño entrando como si todavía fuera mi casa, para encontrarla decepcionantemente vacía.
Creo que vuelve a mis paseos oníricos de manera tan recurrente porque fue la primera vez que fui verdaderamente dueña de algo; la primera vez que me sentí adulta y responsable por un pedazo de mundo. Y, tal vez, sobre todo fue así porque comenzó como un juego, en manos de unos niños que no sabían qué era lo que tenían que hacer para levantar un hogar, pero hicieron lo que pudieron, con los consejos a los que accedieron, y con la mejor intención y mayor fuerza de voluntad disponibles. Los niños se sienten por primera v…